lunes, 20 de junio de 2011

El Dios de Spinoza

Este es el Dios o Naturaleza de Spinoza:
Dios hubiera dicho:

" Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida.
Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti.

¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa.

Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti.

Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo.

El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer.

Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito... ¡No me encontrarás en ningún libro!

Confía en mí y deja de pedirme. ¿Me vas a decir a mí como hacer mi trabajo?

Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te critico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor.

Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar. Si yo te hice... yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias... de libre albedrío ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? ¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice? ¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de dios puede hacer eso?

Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes; esas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa en ti. Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para tí. Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía.

Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas.
Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro.
Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno.
No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero te puedo dar un consejo. Vive como si no lo hubiera. Como si esta fuera tu única oportunidad de disfrutar, de amar, de existir.
Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di.
Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar ¿Te gustó?... ¿Te divertiste?... ¿Qué fue lo que más disfrutaste? ¿Que aprendiste?...
Deja de creer en mí; creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar.

Deja de alabarme, ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy?
Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes mirado, sobrecogido?... ¡Expresa tu alegría! Esa es la forma de alabarme.

Deja de complicarte las cosas y de repetir como perico lo que te han enseñado acerca de mí. Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas. ¿Para qué necesitas más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones?
No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro... ahí estoy, latiendo en ti.

miércoles, 15 de junio de 2011

Objetividad, subjetividad y Veracidad

Javier Darío Restrepo (Periodista Colombiano)
La objetividad periodística: una pretensión tan desmedida como la de aprisionar el reflejo de las aguas de un río, que en un instante son y en el siguiente dejan de ser. Sin embargo, esa objetividad es la garantía que el lector busca para poder creer.
________________________________________
El memorando de A.M. Rosenthal para los periodistas del New York Times llegó a ser un mandato escrupulosamente obedecido en incontables redacciones. Leyeron entonces los del periódico neoyorquino: "el deber de todo reportero y editor es luchar para conseguir tanta objetividad como sea humanamente posible". Y a renglón seguido les describía la objetividad como distancia, exclusión de puntos de vista personales e inclusión de todos los puntos de vista. Además, agregaba Gaye Tuchman, la objetividad es una virtud que protege al periodista "contra juicios por libelo", porque trata por igual a todas las personas y opiniones.
Algunos le agregan otra ventaja a la objetividad: "exige solamente que los reporteros se hagan responsables de cómo informar, no de lo que están informando". Según la respuesta común de los medios acusados y acosados por el público como sensacionalistas, ellos son objetivos porque se limitan a registrar la realidad sin comentarios ni interpretaciones; y de hecho, es una tradición vigente en una parte de la prensa en el mundo, que la tarea informativa debe limitarse a la transcripción rigurosa y exacta de los hechos y de las opiniones, tal y como se dieron en la realidad..
Son percepciones que a veces se contradicen y que dejan intacta la pregunta: ¿qué es la objetividad?

La objetividad
Cuando la información parte de un conocimiento exacto y cierto, de una reflexión consciente y de una rectitud intachable de intenciones "en esto consiste la imparcialidad, o la absoluta objetividad", sentencia Luka Brajnovic.
Los códigos de ética son tan específicos como este profesor de la Universidad de Navarra. El de la ONU exige "información exacta, conforme a los hechos, comprobada en todos los hechos esenciales y sin deformación deliberada", para hablar de objetividad. Otros ocho códigos recalcan o el deber de la absoluta objetividad (Código del periodista europeo) o el derecho del público a esa clase de información (Federación Internacional de Periodistas) o la necesidad de despojar el ánimo de prejuicios (Periodistas de Antioquia, Colombia) o el rechazo de presiones de los empleadores para que se acomode la versión de los hechos a sus intereses (Código de Chile) o el repudio de la mentira como práctica profesional ( Códigos francés e italiano) o la técnica de consultar documentos probatorios y de buscar los hechos mismos ( Código peruano) o la apelación a la conciencia socialista y a la responsabilidad ante la opinión para informar verazmente (código yugoeslavo)
Estos mandatos de los códigos no resuelven el problema. Por el contrario, siempre que se los esgrime, el periodista tiene razones para responder con la contundencia de los hechos vividos que la objetividad que reclaman los códigos no es posible.
¿Es posible la objetividad?
Los que tienen presentes sus estudios de filosofía, generalmente invocan en su favor a Heráclito y a los filósofos escépticos. El conocidísimo texto de Heráclito sobre el hombre que no puede bañarse dos veces en el mismo río, porque sus aguas en movimiento constante hacen distintos ríos cada instante, es una comparación feliz para describir la tarea del periodista. Los hechos de la historia diaria, que son la materia prima de la información periodística, son tan cambiantes como las aguas de un río. Pretender la objetividad es tanto como creer que es posible capturar y congelar el instante que huye. El mismo hecho, observado por distintos periodistas, recibe tratamientos y versiones diferentes y, además, en las sucesivas ediciones de un periódico o en las emisiones de un noticiero, tiene que ser complementado, corregido, aclarado o rectificado, hasta el punto de que el periodista llega a contemplar las suyas como verdades provisionales. Un periódico de hoy sería una fuente de argumentos para los escépticos que, en los comienzos de la reflexión filosófica, consideren que el ser humano está incapacitado para conocer la realidad de las cosas. Esa imposibilidad del conocimiento objetivo está ratificada por hechos como estos, que el periodista conoce, o porque ha sido actor en ellos, o porque ha sido su testigo.
Algunas opiniones
• I. Connell estudia las noticias de televisión y concluye que "ayudan a reproducir ideologías reformuladas".
• Hall, Critcher, Jefferson, Clark y Roberts investigan las informaciones sobre atracos en la prensa británica y anotan: "la definición de los atracos o asaltos, tal y como la proporcionan las autoridades, como la policía, es lo que se reproduce en las noticias".
• J.I. Bonilla y María E. García en Colombia, analizan editoriales del periódico El Tiempo sobre paros y huelgas, y concluyen que el discurso del periódico no aprueba esos paros y los representa "invariablemente como problemas de orden público".
• Una investigación parecida hizo el Glasgow University Media Group sobre las noticias de televisión relacionadas con huelgas, presentadas "como problemas para el público".
• J. Downing en su estudio sobre la presencia de mujeres y grupos étnicos en las noticias, demuestran que "el dominio masculino en los medios de comunicación, reproduce el dominio masculino en la sociedad".
Estos estudios sustentan conclusiones parecidas a las de los periodistas que han llegado a la conclusión de que en la doctrina de la objetividad hay más teoría que realidad. Los fundadores del Time comprobaron que era imposible la objetividad absoluta y que sus editores deberían indicar en los asuntos controvertidos "cuál de las partes tiene mayor mérito".
Y no estuvieron solos en esa percepción. Desde 1883, Josep Pulitzer había dicho resueltamente que el New York World se dedicaría "a la causa del pueblo en vez de la de los monarcas financieros, a desenmascarar todo fraude e hipocresía, a combatir todos los males y abusos públicos" que es la misma posición del periodista de hoy que denuncia la corrupción, que rechaza la violencia y que defiende la vigencia de los derechos humanos.
Han existido, por otra parte, prácticas periodísticas con las que se pretende mantener una objetividad imposible. Es el caso de la impersonalidad de la noticia que se impone o porque la información es el producto de una empresa, o porque está ausente un yo individual, sin expresiones - así lo ordenan los Manuales de Estilo, creencias u opiniones de una persona. Y concluye Teun A. Van Dijk "el yo puede estar presente solo como un observador imparcial, como un mediador de los hechos". Una práctica de esta naturaleza, sugiere la pregunta: ¿para preservar la objetividad, debe desaparecer el yo del periodista?
El "yo" en periodismo
Parecen sugerirlo así las normas que prohiben los coloquialismos, el estilo del lenguaje hablado, el uso del yo y, desde luego, la opinión personal. En lugar de eso, son de rigor el lenguaje neutro, las citas de fuentes y el uso de estrategias persuasivas como la descripción de los hechos en directo, el recurso a testigos cercanos y a representantes de la autoridad, el manejo de cifras y porcentajes: edades, fechas, hora de los hechos, peso, tamaño. Son juegos de cifras que sugieren una objetividad a toda prueba. Agrega Van Dijk, la utilización "de dispositivos estratégicos que relacionan la verdad y la credibilidad". Y enumera el uso selectivo de fuentes, modificaciones específicas en las relaciones de relevancia, perspectivas ideológicamente coherentes con la descripción de los sucesos, usos selectivos de personas e instituciones fiables, oficiales, bien conocidas y creíbles, cita de testigos oculares.
Aparentemente en la práctica periodística se han acumulado demasiados recursos para disipar en el lector la sospecha de que el yo del periodista es el que impone una versión no objetiva y para consolidar la certeza de que, al desaparecer el yo, se puede tener la seguridad de una información objetiva. Sin embargo, anota Tuchmann, "las citas son la protección del reportero contra la calumnia y el libelo, y la ilusión retórica de fidelidad encuentra aquí su correlato social en la veracidad de la representación". En efecto, todos esos recursos al servicio de la objetividad, de hecho no crean objetividad sino una ilusión de objetividad, porque es posible aparentar impersonalidad, manejar fuentes, manipular cifras y porcentajes y convertir todas esas tácticas en simples coartadas.
Subjetividades rampantes
Esa ilusión de objetividad desaparece cuando intervienen las inevitables tomas de posición, implicadas en la decisión entre varios hechos que pueden ser convertidos en noticia: ¿cuáles se cubren y cuáles se silencian? Al optar por un determinado hecho, viene un segundo paso: las fuentes que se consultaron: ¿por qué esas y no otras? Se repite el fenómeno cuando el periodista utiliza el material proporcionado por las fuentes, porque debe seleccionar unas partes y descartar otras: ¿con qué criterio se hace la selección? Y las decisiones continúan al preferir un enfoque a otros, al titular, al subtitular, al diagramar, al ilustrar. En todas estas etapas se mantiene vivo el riesgo de que las posiciones subjetivas impidan la objetividad.
Victoria Camps formula reflexiones que seguramente han pasado ya por la cabeza de los periodistas sometidos a esa dualidad de sentirse obligados a ser o parecer objetivos y de decidir en cada uno de los pasos de la elaboración de una noticia, entre su subjetividad y el mandato de la objetividad. Dice la filósofa española: "informar no es tan distinto de opinar, o por lo menos, interpretar. Decidir cuál ha de ser el objeto de la información es dar una opinión. Decidir la forma -la extensión, la imagen- que debe tener la información, es manipular la realidad". Porque, agrega Camps "no se informa sólo por informar. El informador elige una información y elige, a su vez, el público al que la dirige. Nadie habla en el vacío".
El periodismo comprometido
En vez de la impasibilidad de hielo del periodismo objetivo, aparece el periodismo que se compromete, que tiene una opinión, que defiende un punto de vista. Pero, ¿hasta qué punto es esto posible sin violar la norma de la imparcialidad informativa?
La experiencia de la relación periódico-lectores demuestra:
1. Que no es creíble el periodista que hace gala de no creer en nada; en cambio, aporta razones de credibilidad el que manifiesta honestamente en qué cree.
2. Una objetividad mecánica sólo produce esa información simplista que reproduce los dos puntos de vista enfrentados, y se lava las manos diciendo que las conclusiones corren por cuenta del lector.
3. Esa objetividad es la que impide ir más allá de la superficie de los hechos, para acometer su interpretación y análisis.
4. Bárbara Philips, citada por Rivers y Methews, señala que el énfasis en la objetividad interfiere con el conocimiento de la audiencia.
No ha desaparecido el yo del periodista y aparece, cada vez más distante, el deber ser de la objetividad.
La intencionalidad
Para encontrar una salida al problema, se comienza a hablarse de la intencionalidad, que es tanto como abandonar una visión externa de la información, para adentrarse en los motivos de la información, o sea, en las intenciones.
Toda información obedece a una o varias intenciones, algunas de ellas expresas; otras, quizás el mayor número, implícitas. Sea expresa o implícita, la intención gobierna el proceso de elaboración de una información, le impone sus reglas que pueden darle forma, deformarla, recortarla, destacarla o suprimirla. De lo que se trata, por tanto, no es de volver sobre la inacabable discusión sobre la capacidad o limitación del ser humano para conocer la realidad, sino de ir más adelante. Sobre el supuesto de los límites del entendimiento, la reflexión se dirige a la voluntad del que informa para preguntarle:¿ cuáles son sus intenciones expresas y cuáles las implícitas, en el momento de informar?
La naturaleza de esas intenciones señala el grado de libertad de la información. Saber cuáles son las intenciones explícitas, traer a la conciencia las intenciones que permanecen en el subconsciente, son procesos necesarios para quien quiere informar con libertad. La información libre, sin descartar la preocupación por la información verdadera, está resultando de mayor importancia que los anteriores esfuerzos para saber si era verdadera o no. Quizás porque existe la intuición de que, al ser libre, tiene las máximas garantías para ser verdadera. Es indudable que, junto con la evolución conceptual, ha habido un cambio de prácticas.
El fundador de la revista de periodismo de la Universidad de Columbia, James Boylan, abandona el esquema maniqueo: objetividad vs subjetividad y confiesa que más allá del impersonal estilo "balanceado" de escribir noticias, hay un reclamo para que el periodismo ocupe un lugar en la sociedad, con una posición que sea a la vez imparcial y en nombre del interés general. De eso se trata. Entre los extremos -viciosos ambos- de la información distorsionada o sesgada, por los puntos de vista subjetivos o interesados, y el de la noticia aséptica, sin color, olor, ni sabor, de puro objetiva, hay un término medio, tan difícil como todas las virtudes: contar la historia e interpretarla sin tocarle un pelo a la exactitud, pero al mismo tiempo hacerle sentir al lector que uno está de su lado, que trabaja para él y con él y que sólo él importa.
Victoria Camps en su reflexión sobre el asunto, puntualiza: "lo que el buen informador debe proponerse, no es tanto ser objetivo cuanto creíble. Habida cuenta que la credibilidad supone un esfuerzo sostenido: no se consigue confianza ni el prestigio, de un día para otro". Esa construcción de la credibilidad resulta más exigente que el viejo imperativo de la objetividad porque demanda un esfuerzo sin pausa para buscar y obtener la verdad de los hechos, al mismo tiempo que un control de las intencionalidades.
Si se piensa, además, que el periodista actúa como un guía que, a través de la información, le permite a la sociedad identificar sus propósitos, crece en importancia el deber de ofrecer una información libre. Sus noticias cumplen una función política, con todo lo que ello significa en términos de poder, de interacción de la sociedad, de orientación de su historia.
Conclusión
Hemos recorrido, unas detrás de otras, las etapas de la objetividad impuesta como norma, superada luego por la búsqueda y control de las intencionalidades, que llevan forzosamente a esa posición de equilibrio en que el periodista es a la vez imparcial y comprometido con el interés general. Aquí es donde esta reflexión finalmente encuentra una dimensión que explica por qué, durante mucho tiempo, la discusión sobre la objetividad fue un sofisma de distracción que impidió ver el papel de la información en la construcción de la democracia.
En la ciudad-estado ateniense, lo mismo que en la civitas romana, el ejercicio del poder no implicaba el nacimiento ni el fortalecimiento de la relación mando-obediencia, sino una acción en común para hacer y aplicar las leyes que todos, como coautores, apoyaban libremente. Entonces, ante la ley o la autoridad, aceptadas tras un proceso de conocimiento que el ágora aceleraba y fortalecía, se hacía democracia. La democracia se construía a partir del conocimiento y no de la adhesión. Decía el pensador checo Pavel Kohout que un ciudadano libre es un ciudadano codominante, que es lo contrario de ser dominado por una elite. O sea que el ciudadano libre es creación del poder democrático, el dominado es el resultado de una fuerza tiránica. Y en la formación de ese ciudadano libre, una información libre es tan necesaria como el agua o el aire para los seres vivos.
LA VERDAD COMO BASE DE LOS PRINCIPIOS CIUDADANOS
La verdad es estar de acuerdo con la realidad y actuar según lo cierto con sinceridad, honestidad y buena fé. La verdad es indispensable para construir buenas amistades y para que exista la confianza.
Qué es la verdad? Esta pregunta es objeto de debate entre teólogos, filósofos y lógicos. La verdad es buscada en la religión, la filosofía, las matemáticas, el derecho y la ciencia; estos campos usan diferentes métodos e intentan llegar a la verdad para servir a diferentes objetivos. No con sorpresa, el uso compartido de una sola palabra en todos estos campos provoca con facilidad confusión y conflicto. Incluso la verdad, como la bondad y la belleza, es un tema perenne para la humanidad.
La verdad es la adecuación (no la identificación) entre las cosas y el entendimiento. Y tanto más verdadera será mi comprensión, cuanto más semejante sea a las cosas. Es una teoría de origen aristotélico-tomista
Cuando la definición se cumple como verdadera, se suele decir que se ha cumplido de forma satisfactoria, colmando las expectativas del individuo, a tal grado que, al poner en práctica dicho conocimiento, produce cierto grado de felicidad o sensación de plenitud al ser consciente de los efectos prácticos de su trabajo.
El hombre busca la verdad mediante el ejercicio de las facultades racionales, en un grado más o menos acertado. En lógica, una proposición es toda aquella afirmación o negación a la que se le puede asignar un grado de certeza.
Cuando alguien está de acuerdo sinceramente con una afirmación, puede o no puede reivindicar que es la verdad. Mientras que uno puede tener un buen sentido intuitivo de lo que tiene que ser verdad, dar una definición que consiga una amplia aceptación es difícil. Una razón es que a menudo la verdad es primero indicada como un objetivo y sólo después de que la gente empiece a razonar qué verdad es realmente. Gran parte de este artículo trata de ideas filosóficas respecto a qué clase de cosas son llamadas verdad y el significado de la palabra verdad. Además, trata algunos usos particulares y peculiares de la verdad.
Verdad subjetiva vs. Verdad objetiva
Las verdades subjetivas son aquellas con las cuales estamos más íntimamente familiarizados. Que a mí me guste el brócoli o que me duele el pie son ambas subjetivamente ciertas. El Subjetivismo metafísico sostiene que todo lo que tenemos son estas verdades. Esto es, que todo acerca de lo que podemos saber es, de una forma u otra, nuestras experiencias subjetivas. Esta visión no rechaza necesariamente el realismo. Pero al menos sostiene que no podemos tener conocimiento directo del mundo real.
En contraste, las verdades objetivas pretenden ser de alguna manera independientes de nuestras creencias subjetivas y gustos. Dichas verdades no subsistirían en la mente pero si en el objeto externo. Esta verdad es demostrable científicamente ya que es un hecho o fenómeno que ocurre independientemente de la existencia del ser humano. Por Ejemplo, la Ley de la Gravedad existe, independientemente de la presencia o ausencia de seres humanos sobre la tierra. Podría argumentarse que la ley no existiría si no hubiera humanos en la Tierra puesto que no habría personas que la formulasen, sin embargo, esto no evitaría que los cuerpos sean atraídos hacia la tierra ya que la fuerza de gravedad existiría de todas maneras.
Relativa vs. absoluta
Las verdades relativas son aquellas ideas o proposiciones que únicamente son verdad en relación a alguna norma, convención o punto de vista. Usualmente, la norma mencionada son los principios de la propia cultura. Todo el mundo acuerda en que la veracidad o falsedad de algunas ideas es relativa: Si se dice que el tenedor se encuentra a la izquierda de la cuchara, ello depende de desde dónde uno esté viendo. Sin embargo, el Relativismo es la doctrina que señala que todas las verdades de un dominio particular(dígase moral o estética) son de esta forma, y el Relativismo implica que toda verdad sólo es en relación a la propia cultura. Por ejemplo, el Relativismo Moral es la perspectiva que apunta a que todas las verdades son socialmente inspiradas. Algunos problemas lógicos sobre el relativismo se explican en el artículo Falacia Relativista.
Las verdades relativas pueden ser contrastadas con las verdades absolutas. Estas últimas son ideas o proposiciones que son tomadas como verdaderas por todas las culturas y eras. Por ejemplo, para los católicos "Dios es Unico y Creador de todo cuanto existe en el Universo" expresa una verdad absoluta; para el microeconomista, que la ley de la oferta y demanda determina el valor de un bien consumible en una economía de mercado es verdad en toda situación; para el Kantiano, "actuar de manera que tu máxima se convierta en ley universal" constituye una verdad absoluta. Estas ideas frecuentemente son atribuidas a la misma naturaleza del universo, de Dios, la naturaleza humana o a alguna esencia fundamental o significación trascendental.
Absolutismo en un dominio particular del pensamiento es la visión de que todas las premisas en tal dominio son absolutamente ciertas o absolutamente falsas: Ninguna es verdadera para una cultura o era mientras es falsa para otras. Por ejemplo, el absolutismo moral es la visión de que todos los reclamos en lo moral como "el aborto está mal" o "la caridad es buena" son completamente verdaderas o falsas para todas las culturas en todas las eras.
Es importante diferenciar la verdad de lo válido, la veracidad de la validez. Una cosa es verdadera cuando es corroborada en la práctica. En cambio, se dice que algo es válido cuando no tiene comprobación en nuestra la realidad, sólo en nuestra mente. Una teoría que no es comprobada en la realidad no puede tener el rango de verdad ni de falsedad.

viernes, 24 de abril de 2009

LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN

EL PUNTO

El punto es un signo que sirve para señalar el final de un período sintáctico u oracional gramatical. Representa una pausa fónica más o menos larga según el énfasis que le quiera dar el lector. Lo importante es que marca un ligero descenso de tono, a diferencia de la coma que supone un ligero ascenso. Después de punto se escribe siempre mayúscula.
· El punto (.) señala una pausa mayor, indica el final de una oración y puede ser:
· Punto seguido, que se emplea al final de una oración cuando el texto continúa en el mismo párrafo.
· Punto y aparte, que se utiliza cuando termina el párrafo.
· Punto Final, que se pone cuando acaba el escrito.
· Un uso del punto, muy distinto de los especificados anteriormente, es el de marcar el final de las abreviaturas:
Sr. Rodríguez, le llaman al teléfono.
Esto se hará al gusto de Uds., sin recargo ninguno.
El Banco solicita la presencia del titular de la cta. cte. y de la libreta de ahorro.


LOS DOS PUNTOS


Los dos puntos (:) indican una pausa mayor o intermedia y se emplean:
· Después del encabezado de las cartas y otros documentos.
Querido padre:
Muy señor mío:
Excmo. Sr:
Hago saber:
Certifico:
· Antes de las enumeraciones:
Las clases de vertebrados son: mamíferos, aves, reptiles, peces y anfibios.
· Delante de ejemplos:
Los nombres propios se escriben con letra inicial mayúscula: Pepe, Adela, Francia, Venezuela.
· Precedido a las citas textuales:
Carlos dijo: “No podemos ir esta tarde.”
· Antes de lo que se dice como argumento o prueba:
Han tenido que suspender el acto: había poco público.


LOS PUNTOS SUSPENSIVOS


Los puntos suspensivos (….) indican una pausa de duración a juicio del lector y se utilizan para:
· Dejar una oración incompleta y su significación en suspenso:
Ya sabes….
No está bien, pero….
· Para expresar temor, duda o sorprender al lector:
Entró y….. ¡qué espanto! El espectáculo era macabro.
· Para dejar incompleta una oración que se sobreentienda o que no se quiera expresar por completo:
Quien mucho abarca…….
· Para sustituir a la palabra etcétera en las enumeraciones:
En la UCLA., hay estudiantes de todos los lugares del mundo: europeos, norteamericanos, japoneses….

EL PUNTO Y COMA

· Para separar los distintos miembros de una enumeración o de una oración compuesta, cuando alguno de ellos contiene a su vez comas:

Me voy a Caracas; Liseth, a Barinas; su hermano, a Puerto la Cruz.

· Para limitar oraciones que son sintácticamente independientes, pero están relacionadas por su sentido:

Llegan siempre sobre las seis; se sientan en ese rincón; mientras se miran fijamente, toman algo; luego se levantan, pagan y salen en silencio.

· Antes de las conjunciones o locuciones pero, aunque, no obstante, sin embargo…. cundo separan miembros de cierta extensión:

Quiero visitar Madrid, Venecia, Lisboa; aunque tendré que esperar a las vacaciones para hacerlo.

LAS COMILLAS

Las comillas compuestas se definen como un signo ortográfico formado por dos parejas de comas altas, en posición volada (“ct ”) que marcan el principio y el final de una cita textual o de expresiones que se destacan por su singularidad.


· Se emplean las comillas para expresar que el texto entrecomillado es cita literal de lo dicho o escrito por alguien.

Me aconsejó Luis: “No creas ni una sola palabra de lo que te pueda decir Amadeo”.
El coronel declaró que estaba “profundamente consternado” y que a partir de ese momento su vida iba a cambiar “de manera radical”

· Se emplean comillas para destacar los títulos de capítulos, relatos, poemas, entre otros, que forman parte de una obra más extensa cuyo título se cita en cursiva:

“Diario a diario” es un breve apunte incluido en Historias de cronopios y famas de Julio Cortázar.
Estuve leyendo el capítulo IX, “De los Derechos Ambientales” de la Constitución Bolivariana.

· Se emplean comillas para realzar palabras usadas con ironía, doble sentido o algún significado distinto del habitual.

Todos sabemos que eres un “genio” de las latas finanzas.
Mi coche es una “prolongación” de mis pies.

· Se emplean las comillas para resaltar las palabras extranjeras o aquellas otras truncadas o pronunciadas irregularmente.

La ciudad estaba cubierta de “smog”
A mi hijo le gusta mucho ir al “cole”

EL GUIÓN (-)

El guión (-), también llamado raya corta, es un signo ortográfico que sirve para señalar que una palabra ha quedado partida al final de una línea, o para separar los componentes de una palabra compuesta, entre otros usos. La raya (--), el doble de larga que el guión, es una marca de inciso o aclaración y de principio de intervención en un diálogo.

· Se utiliza el guión para marcar la división de una palabra que no cabe entera al final de línea.

La estructura, entendida como ba-
se física, comprende: la extensión su-
perficial del país, su relación geo-
gráfica, la orografía, el subsuelo, la
forma de costas, el suelo, el clima, la
hidrografía, la fuana, y la vegetación.

· Se utiliza el guión para separar los componentes de una palabra compuesta que no se ha consolidado por completo (temas socio-políticos). Se suprime, en cambio, el guión si los componentes constituyen una palabra compuesta ya consolidada: hispanoamericano, norteamericano, tiovivo, entre otras.

Código espacio-temporal.
Complejo industrial-militar.
Manual teórico-práctico.
Relaciones norte-sur.
Frontera Colombo-Venezolana.
Música tecno-rock.

· Se utiliza el guión para separar dos fechas que señalan el principio y el fin de un período histórico, el nacimiento y la muerte de una autor, entre otros.

La Revolución francesa (1789-1799) puso fin al antiguo régimen en Francia.
María Callas (1923-1977) debutó en la Scala de Milán en 1950.

· Se utiliza el guión para representar, en lingüística, los límites de los componentes léxicos de una palabra o, de manera más general, para representar su división silábica.

La palabra caracol tiene tres sílabas: ca-ra-col.

· Se emplea el guión para separar letras y números en ciertas denominaciones
(marcas comerciales, instituciones y organismos, entre otros.):

Autopista R-5
Modelo F-16
Bloque A-1
El 23-F

· No se emplea guión ni después de ciertos prefijos (anti-, bio-, contra-, neo-, super-, vice-,… ni después de la partícula ex ni del adverbio no cuando precede a nombres o adjetivos:

Antiparasitario
Semiconductor
Neoliberal
Intrauterino
Ex alumno
Ex marido
Pacto de no intervención
Objeto no identificado

· Se emplea raya para marcar el principio de los dice cada personaje en los diálogos:
-- Chico, ya casi no te veo, de puro mareada.
-- Pues no te remuevas tanto, si estás mareada; cuanto menos remuevas el vino, mejor.
--Bueno, me estaré quietecita – volvió los ojos hacia el río y la arboleda--. Ya es casi de noche del todo.
--Sí, casi…..
Rafael Sánchez Ferlosio, el Jarama.

· Se emplea la raya para intercalar incisos o aclaraciones a modo de paréntesis:

Pinto desea avivar el fuego extinguido de una selección que no gana una medalla –la de bronce—desde las olimpiadas 1992 en Barcelona España.

· Se emplea la raya para introducir, en los diálogos, alusiones y precisiones sobre quien habla.

--Yo no veo, Sancho –dijo don Quijote--, sino a tres labradoras sobre tres borricos.

· Se emplea la raya para marcar el elemento que se sobreentiende de los componentes de una serie (esta función la desempeñan también las comillas) y para encabezar cada uno de los elementos de una relación:

Rebajas en:
--ropa,
--alimentos,
--perfumería
--artículos para el hogar.

Empresas patrocinadoras:
--Snif, S. A.
--Jugos San Pedro, C.A.
--Banco de la Luna.


jueves, 23 de abril de 2009

TRABAJO DE TODOS

Apreciados Amigos, este blog se construye con el aporte de todos así que prepare su tema y pégalo.

martes, 21 de abril de 2009

LOS SIGNOS DE PUNTACIÓN

Los signos de puntación orientan al lector respecto a la entonación y a las pausas de habla. Son de gran importancia para resolver ambigüedades de sentido, o la intencionalidad misma del mensaje, que el lenguaje oral resuelve con la entonación. No es lo mismo decir: Ya está bien que ¿Ya está bien? O ¡Ya está bien!, Ya está ¡Bien!, entre otras.
La coma
Este signo señala pequeñas pausas en las que se eleva ligeramente el tono y después de las cuales se mantiene el mismo tono anterior, a diferencia del punto que señala una bajada de tono. Otras veces marca el principio y el fin de un inciso que se hace en un tono más bajo.
Uso de la coma
Se usa coma (,) en los siguientes casos:
1. Para separar términos de una enumeración o miembros de un enunciado gramaticalmente equivalentes, cundo no van unidos por las conjunciones y,ni,o:
Compraremos vino, arroz, cebollas, huevos y aceite.
Me gustaría describir la placidez del lago, los bosques, los prados, los rebaños…
Juan, Anny, Teresa y Luis viajaron al congreso.
No me gusta su cara, su voz, su risa ni su forma de levantar las cejas.

1.1. Se pone coma delante de las conjunciones y, ni, o cuando lo que se añade expresa un contenido distinto de lo enumerado anteriormente.

Compró dulces, refrescos y, se los comió en el parque.

1.2.Si los elementos de la enumeración constituyen el sujeto de la oración y van antepuestos al verbo, no se pone coma detrás del último:

El naranja, verde y azul son los colores de moda.

2. Se separan también entre comas los incisos y las aposiciones:

Mi hermana, que siempre tarda más de lo debido, dijo que llegaría temprano.
Antonio, mi vecino, pone la música a todo volumen.
Los alumnos, y otros que no lo son, asistieron a la función.
Fernando, que en paz descanse, siempre decía lo mismo.
El año que viene, si Dios quiere, tendremos servicio de comedor.
La ocasión, según dicen, la pintan calva.

3. Antes de preposiciones adversativas, consecutivas, causales y explicativas:

Hicieron el trabajo al que se habían comprometido, aunque no de buena gana.
Mi amigo vendrá el jueves, de manera que habrá que preparar una habitación.
Tuvo que detener su vehículo, porque el sol lo deslumbraba.

4. Después de enlaces como esto es, es decir, o sea, en fin, sin embargo, además, etc. Así como después de adverbios o locuciones como efectivamente, finalmente, generalmente, en definitiva, tal vez, y otros. Si estas expresiones van intercaladas en el enunciado, se escriben entre comas:

Hemos quedado el próximo lunes, es decir, pasado mañana.
Efectivamente, aquel lugar era estupendo.
Generalmente, todas las familias salen de vacaciones en verano.

5. Cuando se omite un verbo, por sobreentenderse, se sustituye el verbo por una coma:

Unos venían de Buenos Aires; otros, de Montevideo.
Algunos llegaron temprano; la mayoría, tarde.
Para comprar alimentos hay que ir a la derecha; para flores, al fondo.

6. Se separa con coma el vocativo (palabra con la llamamos o nos dirigimos a alguien) del resto del enunciado.

María, nos vamos ya.
Señores, nunca es tarde si la dicha es buena.
No faltes mañana, Yenni.
Me gustaría que lo consiguieras, cariño, cuanto antes.
Oye, tú, no te metas en mis cosas.

7. Cuando se altera el orden normal de la oración se separa con coma el elemento desplazado.

Amantes, tiene cuatro.
Dinero, es lo que le gusta.
A ministro, le gustaría llegar.
Menos levantarse temprano, todo lo soporta.

8. La conjunción pues, si va al final de oración con sentido consecutivo, va precedida de coma. También van precedidas de coma las conjunciones adversativas pero y mas si la frase u oración que introduce es corta.

Esto se ha acabado; vámonos, pues.
La tienda está cerrada; no podemos comprar la radio hoy, pues.
Ana quería venir, pero no pudo.
Luisa pensaba que aprobaría, mas suspendió.

9. Cuando se mezclan dos modos oracionales (el imperativo y el enunciativo, por ejemplo) en un mismo enunciado, se separan con coma.

Descansa, me parece que está agotado.
Espera, que te lo trago enseguida.
¿Todo va bien? Pareces preocupada.
¡Qué bien!, mañana nos vemos.

10. Cuando una oración subordinada se antepone a la principal.

Cuando acabe el curso, iré a visitarte.
Aunque le gustaba mucho la natación, no podía practicarla a menudo.
Después de pensarlo mucho, se decidió a emprender el camino.
A pesar del frío, salieron a la calle.


domingo, 19 de abril de 2009

Técnicas de escritura

Los escritores no escriben lo primero que se les pasa por la cabeza ni redactan directamente sus escritos tal como los leemos después. Ni siquiera sus grandes novelistas proceden así. En realidad, para conseguir las cuatro condiciones que sean mencionado, los buenos escritores realizan una serie de tareas:

  • Piensan a quién y qué van a escribir y cómo va a ser su escrito.
  • Ensayan un borrador.
  • Revisan lo que han escrito y lo corrigen hasta que le dan forma que les satisfaga plenamente.
  • Pasan a limpio su escrito procurando que tenga la apariencia más correcta y adecuada posible.

Así pues, escribir significa pensar, evaluar y corregir continuamente nuestro propio escrito.

Por otra parte, podemor decir que escribir significa leer. Una de las condiciones necesarias para escribir es ser un buen lector, no solo porque escribir exige leer durante su proceso sino porque la escritura se realiza en gran medida, sobre la base de los modelos de otros textos escritos.

Dudas en el uso de la lengua escrita

Apreciados estudiantes, he creado este blog con la finalidad que sirva de instrumento de comunicación entre todos.

Se les agradece leer la información suministrada y adjuntar su trabajo en este Blog.

CONDICIONES DE LOS TEXTOS ESCRITOS

Un buen escritor procura en su escrito reunir cuatro condiciones básicas.
  • Que sea adecuado para la persona a la que se dirige y para el propósito que tiene el escritor, ya sea informar, entretener, convencer, entre otras.
  • Que se efectivo, es decir, que realmente consiga el propósito con el que fue escrito.
  • Que sea coherente y, por lo tanto que la información sea clara, no incurra en contradicciones y esté bien organizada.
  • Que sea correcto, es decir, que este escrito sin errores de expresión ni faltas ortográficas, y este bien presentado.

Estas condiciones son necesarias para que el lector pueda comprender en su totalidad el mensaje y se cumpla, con el propósito de una lectura, la diferencia entre un descodificar un texto y poder entenderlo radica en la interacción de las características anteriores.